Premsa

Chocolate con historia

Chocolate con historia

2017
El Pais
Transcripció de l'article:

La historia comienza en el siglo XVII. Las primeras fábricas de chocolate de Barcelona se instalan en la calle de Cardenal Casañas. Cuatro siglos después, sólo una tienda de chocolates honra el pasado de la calle. Bombones Blasi acaba de abrir su tercer local en los bajos de la rectoria de Santa Maria del Pi. Precisamente, una de las piedras de los escalones que conducen al campanario de la iglesia lleva la firma de Blasi. Fueron los chocolateros los que, a finales del siglo XIX, ayudaron con sus piedras a terminar el campanario. La historia de Bombones Blai está compuesta por cuatro generaciones. La última, con Xavier Cordomí a la cabeza. Él es quién ha diseñado una original colección para celebrar el 130 aniversario de la casa. Una colección de bombones en forma de lágrimas que recuerdan el estilo de cada generación que trabajó en Blasi. En 1877 empezó la primera: las lágrimas que recuerdan esta época son de chocolate negro, chocolate con leche y con frutos secos. La segunda generación se sitúa en 1920: sobre todo pralinés y mezclas de infusiones. Los bombones hechos al uso de 1952 presentan influencias francesas. De un salto llegamos a 2027, año en que Blasi cumplirá 150 años. Los bombones pensados para este momento atrapan los gustos más exóticos, incluidos el mango y las peras al vino. "Ahora vivimos un gran boom y estamos conociendo lo que es el chocolate". "Nos damos cuenta porque cada vez más se pide chocolate negro" explica Cordomí. Una de las grandes ventajas de Bombones Blasi es que son para todo el mundo. tambíen para diabéticos y celíacos. "En los bombones para celíacos nos aseguramos de que desde el proveedor hasta el toque final no exista contaminación de trigo", explica. En la nueva tienda de la rectoria no hay que perderse el espectáculo de cómo se hace un bombón en directo.

Lo más: Los bombones para celíacos y la colección Liceo.
Lo menos: Un contenedor que ha instalado el ayuntamiento frente al local.
Autor: Apantaleoni@elpais.es